1. Energía: lo que has consumido
El consumo se expresa en kWh. Comprueba el periodo facturado y los precios aplicados. En algunas tarifas el precio varía según la hora o las condiciones de tu contrato.
2. Potencia: la capacidad contratada
La potencia se expresa en kW y no es lo mismo que el consumo. Antes de cambiarla conviene valorar qué aparatos utilizas simultáneamente, los registros disponibles y el coste de modificarla.
3. Otros importes también cuentan
Revisa impuestos, alquiler del contador, servicios adicionales y posibles regularizaciones. No todo el importe de la factura corresponde a la energía consumida.
4. Compara periodos equivalentes
Una factura más alta no siempre implica un precio más alto: el periodo, el consumo y la estacionalidad influyen. Para comparar contratos, utiliza los datos de un año siempre que puedas.